Cuando se extirpa un tumor de la cara, la boca, la garganta o el cuello, no basta con quitarlo: hay que devolver la forma y la función a una región donde tragar, hablar, respirar y el propio rostro están en juego. Eso es la reconstrucción en cabeza y cuello. Soy la Dra. Adriana Cango Apolo, cirujana de cabeza y cuello, y te explico cómo se aborda.
Por qué importa tanto en esta región
La cabeza y el cuello concentran funciones esenciales en muy poco espacio. Por eso, en muchos tumores de cabeza y cuello, el éxito no se mide solo por extirpar bien la enfermedad, sino por preservar o restaurar:
- La capacidad de tragar y hablar.
- La respiración.
- El aspecto y la simetría de la cara y el cuello.
Se planifica desde el inicio
La reconstrucción no es una ocurrencia del final: la planifico junto con la extirpación. Antes de operar valoro qué tejido se va a retirar y cómo se cerrará, para que en el mismo tiempo quirúrgico la zona quede reconstruida y funcional.
Qué técnicas existen
Según el tamaño y la localización del defecto, las opciones van de lo más simple a lo más complejo:
- Cierre directo o injertos de piel para defectos pequeños.
- Colgajos locales, que aprovechan tejido vecino para cubrir y dar volumen.
- Colgajos a distancia o microquirúrgicos, que trasladan tejido de otra parte del cuerpo cuando el defecto es amplio.
La elección depende del defecto, de la función a recuperar y de cada paciente.
Parte de un tratamiento integral
La reconstrucción se integra con el resto del tratamiento: la cirugía del cáncer de piel, de la boca o de la garganta, y el seguimiento posterior. El objetivo siempre es doble: controlar la enfermedad y cuidar tu calidad de vida.
Conversemos tu caso
Si vas a operarte de un tumor de cabeza y cuello o te preocupa el resultado funcional y estético, conversémoslo antes. Agenda una valoración —presencial o por consulta virtual— y planificamos juntos cada paso.